Blog Finalista Premios Aragón en la Red 2014

domingo, 12 de diciembre de 2021

Museo Goya_Sala Goya




 

Museo Goya_San Ignacio de Loyola


 «San Ignacio de Loyola» 
es un óleo sobre lienzo 
realizado por Francisco de Goya hacia 1775,
 poco después de su regreso de Italia 
y en los inicios de su etapa madrileña.

La pintura fue encargada probablemente por Juan Ignacio de Ezcurra 
y permaneció en colecciones particulares durante siglos. 
Fue dada a conocer por el historiador aragonés José Camón Aznar
 y expuesta por primera vez en 1986. 
Desde 2021 se exhibe en el Museo Goya, 
enriqueciendo el recorrido dedicado a los primeros años del pintor aragonés.

La obra es importante porque muestra a un Goya joven, 
todavía influido por la pintura académica, 
pero ya capaz de crear efectos luminosos 
y una presencia psicológica 
que anticipan sus grandes retratos posteriores.

Museo Goya_La Gloria


 «La Gloria o Adoración del nombre de Dios»
Fue pintada por Francisco de Goya y Lucientes entre 1771 y 1772 
y constituye el boceto preparatorio 
para la decoración al fresco del Coreto de la Virgen de la Basílica del Pilar, 
el primer gran encargo que recibió Goya tras regresar de Italia.

La escena muestra una gran composición celestial 
formada por nubes y numerosos ángeles músicos y cantores 
que conducen la mirada hacia un triángulo luminoso en el fondo,
 símbolo de la Santísima Trinidad. 
Goya combina la teatralidad del barroco tardío romano 
con una sensibilidad rococó, 
logrando una notable profundidad espacial mediante efectos de luz y claroscuro.

En la parte inferior del lienzo 
pueden observarse varios «pentimenti» 
(cambios realizados por el artista), 
visibles gracias al paso del tiempo, 
lo que permite conocer mejor el proceso creativo del joven Goya.

Museo Goya_Autorretrato


 Se trata de un retrato juvenil realizado hacia 1775,
 cuando el artista acababa de regresar de Italia 
y comenzaba a abrirse camino en Madrid.

Este autorretrato es una de las imágenes más tempranas 
que se conservan de Goya 
y permite conocer cómo se veía a sí mismo en los inicios de su carrera. 
Contrasta con otros autorretratos posteriores, 
en los que su expresión y estilo reflejan una personalidad 
más madura y una técnica más libre.

Museo Goya_Retrato de José de Cistué y Coll


 «Retrato de José de Cistué y Coll»
es una obra de Francisco de Goya realizada en 1788 al óleo sobre lienzo.

Este cuadro pertenece a una etapa 
en la que Goya comenzaba a consolidarse
 como uno de los mejores retratistas de España. 
El retrato fue encargado con motivo del ascenso de Cistué 
a los más altos cargos del Estado
 y constituye un magnífico ejemplo del retrato oficial ilustrado. 
Además, originalmente formó parte de la galería
 de personajes ilustres de la antigua Universidad Sertoriana de Huesca. 

José de Cistué y Coll (1723-1808), natural de Estadilla (Huesca), 
fue un destacado jurista y magistrado.
 Desarrolló parte de su carrera en Guatemala y México 
y, en 1787, fue nombrado fiscal del Consejo y Cámara de Indias, 
uno de los cargos más relevantes de la administración española. 

Museo Goya_Retrato de María Luisa de Parma


 Retrato de María Luisa de Parma
Francisco de Goya y Lucientes
Óleo sobre lienzo, 1789 y hacia 1799

María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV y reina de España, 
aparece representada de pie, 
con una elegante indumentaria de estilo imperio
 y un tocado en forma de turbante.

 La pintura es singular porque Goya la inició en 1789 
y, aproximadamente diez años después, la modificó y actualizó,
 adaptando tanto la moda como los rasgos del rostro 
para reflejar una imagen más madura de la reina.

La soberana lleva la banda blanca y malva 
de la Orden de María Luisa
creada por ella misma en 1792 
para distinguir a las damas de la aristocracia española. 
Los ricos bordados dorados del vestido 
están resueltos mediante una pincelada rápida y vibrante, 
característica del Goya retratista.

Museo Goya_Retrato de Carlos IV


 Esta obra está considerada por los especialistas
 como el primer retrato oficial de Carlos IV de España
realizado por Francisco de Goya
Fue pintada poco después de la subida al trono del monarca 
y sirvió de modelo para versiones posteriores.

Goya combina la dignidad regia con un notable naturalismo, 
alejándose de la idealización excesiva.
Estudios técnicos han revelado modificaciones en la postura del rey 
realizadas por el propio pintor durante el proceso creativo.

La pintura se exhibe junto al retrato de su esposa, María Luisa de Parma
reforzando el recorrido 
dedicado a los retratos goyescos de finales del siglo XVIII.


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