Se trata de un retrato juvenil realizado hacia 1775,
cuando el artista acababa de regresar de Italia
y comenzaba a abrirse camino en Madrid.
Este autorretrato es una de las imágenes más tempranas
que se conservan de Goya
y permite conocer cómo se veía a sí mismo en los inicios de su carrera.
Contrasta con otros autorretratos posteriores,
en los que su expresión y estilo reflejan una personalidad
más madura y una técnica más libre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario