Fue pintada hacia 1797-1798.
Forma pareja con el cuadro «Menipo»,
y ambas pinturas representan a dos sabios de la Antigüedad.
Esopo fue un legendario fabulista griego del siglo VI a. C.,
al que se atribuyen las célebres Fábulas de Esopo,
relatos breves protagonizados por animales
y destinados a transmitir enseñanzas morales.
Aunque se trata de un personaje clásico,
Goya lo presenta con apariencia de hombre del pueblo.
Esta humanización refleja el interés ilustrado por la sabiduría y la razón
más que por la nobleza o el poder.
La obra constituye un magnífico ejemplo
de la transición de Goya hacia un lenguaje más personal y expresivo.
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