Uno de los aspectos más singulares de Averly fue su producción artística.
No fue solamente una fábrica de máquinas:
fue también un gran taller de fundición artística.
De sus hornos salieron elementos
que todavía forman parte del paisaje zaragozano:
monumentos;
farolas;
fuentes;
rejas;
mobiliario urbano;
esculturas en hierro y bronce.
el Monumento al Justiciazgo de la plaza de Aragón
y otros elementos ornamentales
que muestran la calidad técnica alcanzada por sus artesanos.



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