Blog Finalista Premios Aragón en la Red 2014

sábado, 11 de diciembre de 2021

Museo Goya_Desastres de la Guerra



 El Museo Goya conserva y expone ejemplares
 de esta obra fundamental de Francisco de Goya.

La serie consta de 82 estampas, realizadas aproximadamente entre 1810 y 1820,
 inspiradas en la Guerra de la Independencia Española.

 Sin embargo, Goya no se limita a documentar el conflicto: 
denuncia la violencia, la crueldad, el hambre y el sufrimiento humano, 
sin idealizar a ninguno de los bandos.

Se compone de tres grandes bloques:
La guerra: escenas de ejecuciones, torturas y combates.
El hambre de Madrid: imágenes de la hambruna de 1811–1812.
Los "caprichos enfáticos": estampas finales con un tono alegórico y crítico 
hacia la sociedad y el poder.

Una característica destacable es que Goya no publicó la serie en vida.
 Su fuerte contenido crítico hizo que permaneciera inédita hasta 1863
décadas después de su fallecimiento.

Estas estampas están consideradas una de las obras más influyentes 
de la historia del grabado y un precedente del fotoperiodismo de guerra
 por su mirada directa y profundamente humana sobre los conflictos bélicos.

Museo Goya_ La Tauromaquia



 La serie La Tauromaquia es una de las grandes cumbres 
de la obra gráfica de Francisco de Goya.
 Fue publicada en 1816 y está formada por 33 estampas en su edición original 
(a las que posteriormente se añadieron otras siete
 conocidas como las estampas suplementarias). 
Goya empleó principalmente las técnicas del 
aguafuerte, la aguatinta, el buril y la punta seca 
para conseguir una extraordinaria riqueza de luces y sombras.

En el Museo Goya se conserva y exhibe la colección completa 
de las cinco grandes series de grabados del artista: 
Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra,
  La Tauromaquia, Los Disparates y Los Toros de Burdeos.
 Esto convierte al museo en una referencia internacional 
para conocer la evolución del Goya grabador.

La serie supone un paso decisivo hacia la modernidad artística.
 Aunque parte de un tema popular, 
Goya lo convierte en una profunda meditación 
sobre el coraje, el espectáculo, la muerte y la condición humana,
 anticipando una sensibilidad 
que influiría en artistas posteriores como Pablo Picasso

Museo Goya_Toros de Burdeos




 La serie «Los Toros de Burdeos» constituye
 la última gran obra gráfica de Francisco de Goya
Fue realizada entre 1824 y 1825
durante su exilio en la ciudad francesa de Burdeos, 
cuando el artista tenía ya 78-79 años.
 Allí descubrió la litografía
una técnica novedosa que le permitió trabajar 
con una libertad y espontaneidad extraordinarias.

En el Museo Goya - Colección Ibercaja se conserva la serie completa,
 siendo uno de los pocos lugares donde puede contemplarse 
junto con las demás grandes series de grabados de Goya:
Los Caprichos, Los Desastres de la Guerra, La Tauromaquia y Los Disparates.

 Las cuatro litografías son:
Diversión de España
Presenta una escena taurina popular llena de movimiento.
Goya convierte al público en un protagonista más de la acción.
El famoso americano Mariano Ceballos
Representa al célebre torero y jinete Mariano Ceballos.
Destaca por la energía del caballo y la tensión del enfrentamiento con el toro.
Bravo toro
El toro domina la composición con una fuerza casi salvaje.
El dramatismo se consigue mediante contrastes de luz y un dibujo muy libre.
Plaza partida
La más compleja de la serie.
Muestra simultáneamente distintas suertes taurinas en una plaza dividida,
 con una multitud que llena las gradas y los tendidos,
 creando una sensación de gran dinamismo.

Museo Goya_Los Caprichos






Los Caprichos es una de las obras más influyentes de Francisco de Goya
La serie está formada por 80 estampas
realizadas mediante aguafuerte y aguatinta, publicadas en 1799.
 En ellas, Goya combina sátira, crítica social e imaginación
 para denunciar los defectos de la sociedad española de finales del siglo XVIII.

Tras una grave enfermedad sufrida en la década de 1790,
 Goya desarrolló una visión más crítica y pesimista del ser humano. 
Los Caprichos atacó con ironía:
La superstición y la brujería.
La ignorancia y la falta de educación.
La corrupción del clero y la nobleza.
Los matrimonios por interés.
La prostitución y la hipocresía social.
La vanidad y los abusos de poder.

Aunque las escenas parecen fantásticas, 
casi todas esconden una crítica muy concreta a la sociedad de su tiempo.

La plancha nº 43, "El sueño de la razón produce monstruos",
 se ha convertido en el símbolo de toda la serie
. En ella aparece el propio Goya dormido 
mientras búhos, murciélagos y otras criaturas nocturnas lo rodean.


 

viernes, 10 de diciembre de 2021

Museo Goya_legado







 El legado del Museo Goya trasciende la conservación de una colección artística.
 El museo constituye uno de los principales centros de referencia
 para conocer la evolución del arte español desde el siglo XV hasta el XX, 
con un protagonismo especial de Francisco de Goya.
Su colección permite seguir la trayectoria del artista 
a través de pinturas, dibujos y la práctica totalidad de su obra gráfica, 
mostrando su extraordinaria capacidad para transformar el arte europeo.

El museo es, además, el resultado del legado cultural de José Camón Aznar
cuya colección hizo posible reunir obras de grandes maestros españoles
 junto a destacados artistas aragoneses y contemporáneos. 
Gracias a esta visión, el museo ofrece un recorrido continuo 
por más de cinco siglos de historia del arte.

A este legado artístico se suma el del propio edificio renacentista 
de la antigua casa de los Pardo, 
que conserva restos arqueológicos de época romana 
y testimonios de las distintas etapas históricas de Zaragoza. 
De este modo, el Museo Goya reúne en un mismo espacio
 patrimonio artístico, arquitectónico y arqueológico, 
convirtiéndose en un referente 
para la conservación, el estudio y la difusión del patrimonio cultural.

Museo Goya_Paisajismo





En el ámbito del paisajismo (1860-1915)
el Museo Goya reúne una selección representativa 
de algunos de los principales paisajistas españoles 
de finales del siglo XIX y comienzos del XX. 

Entre las obras más destacadas se encuentran:
Francisco Pradilla
Niebla de primavera en Italia (1907), 
una de las obras maestras del paisaje lírico del artista.
Paisajes de Mariano Barbasán
caracterizados por su luminismo y su pintura al aire libre.
Obras de Benjamín Palencia
que anuncian una visión moderna y sintética del paisaje castellano.
Pinturas de Emilio Sala y Pedro Kuntz y Valentini,
incorporadas para enriquecer el recorrido de finales del siglo XIX y principios del XX.

Este conjunto permite seguir la evolución del paisaje español
desde el realismo y el naturalismo de las décadas de 1860-1880
hasta las propuestas más luminosas y modernas de los años previos a 1915,
cuando el paisaje se convirtió en un género autónomo, 
centrado en la captación de la luz, la atmósfera y la identidad del territorio. 

La tercera planta del museo, dedicada al legado de Goya, 
integra estas obras dentro del recorrido por la pintura española de los siglos XIX y XX. 
 

Museo Goya_Unceta, Pradilla, Barbasán



 En la tercera planta del Museo Goya, dedicada al legado de Goya
destacan las obras de tres grandes pintores aragoneses
 de finales del siglo XIX y comienzos del XX: 
Marcelino de Unceta, Francisco Pradilla y Mariano Barbasán
Su presencia muestra cómo la huella de Goya 
continuó influyendo en generaciones posteriores.

Marcelino de Unceta
Especialista en pintura histórica, escenas militares y temas taurinos.
En el museo sobresale Dux de Venecia
una obra de gran riqueza cromática y detallismo, 
representativa de su interés por la historia y el ceremonial.

Francisco Pradilla
Uno de los grandes maestros de la pintura española del siglo XIX
y director del Museo Nacional del Prado.
El Museo Goya expone Nieblas de primavera
un paisaje de delicada atmósfera 
donde la luz y los efectos ambientales son protagonistas. 

Mariano Barbasán
Reconocido por sus paisajes y escenas rurales de gran luminosidad, 
influido por su estancia en Italia.
Entre las piezas del museo destaca Pastoras en el monte,
 una escena campestre que combina 
naturalismo, serenidad y un tratamiento magistral de la luz. 

Estas tres obras ayudan a comprender
 la evolución de la pintura aragonesa tras Goya: 
desde el historicismo de Unceta, 
pasando por el paisajismo lírico de Pradilla,
 hasta el naturalismo luminoso de Barbasán, 
mostrando la diversidad artística 
que floreció en Aragón durante el cambio de siglo. 

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