Blog Finalista Premios Aragón en la Red 2014

viernes, 10 de diciembre de 2021

Museo Goya_legado







 El legado del Museo Goya trasciende la conservación de una colección artística.
 El museo constituye uno de los principales centros de referencia
 para conocer la evolución del arte español desde el siglo XV hasta el XX, 
con un protagonismo especial de Francisco de Goya.
Su colección permite seguir la trayectoria del artista 
a través de pinturas, dibujos y la práctica totalidad de su obra gráfica, 
mostrando su extraordinaria capacidad para transformar el arte europeo.

El museo es, además, el resultado del legado cultural de José Camón Aznar
cuya colección hizo posible reunir obras de grandes maestros españoles
 junto a destacados artistas aragoneses y contemporáneos. 
Gracias a esta visión, el museo ofrece un recorrido continuo 
por más de cinco siglos de historia del arte.

A este legado artístico se suma el del propio edificio renacentista 
de la antigua casa de los Pardo, 
que conserva restos arqueológicos de época romana 
y testimonios de las distintas etapas históricas de Zaragoza. 
De este modo, el Museo Goya reúne en un mismo espacio
 patrimonio artístico, arquitectónico y arqueológico, 
convirtiéndose en un referente 
para la conservación, el estudio y la difusión del patrimonio cultural.

Museo Goya_Paisajismo





En el ámbito del paisajismo (1860-1915)
el Museo Goya reúne una selección representativa 
de algunos de los principales paisajistas españoles 
de finales del siglo XIX y comienzos del XX. 

Entre las obras más destacadas se encuentran:
Francisco Pradilla
Niebla de primavera en Italia (1907), 
una de las obras maestras del paisaje lírico del artista.
Paisajes de Mariano Barbasán
caracterizados por su luminismo y su pintura al aire libre.
Obras de Benjamín Palencia
que anuncian una visión moderna y sintética del paisaje castellano.
Pinturas de Emilio Sala y Pedro Kuntz y Valentini,
incorporadas para enriquecer el recorrido de finales del siglo XIX y principios del XX.

Este conjunto permite seguir la evolución del paisaje español
desde el realismo y el naturalismo de las décadas de 1860-1880
hasta las propuestas más luminosas y modernas de los años previos a 1915,
cuando el paisaje se convirtió en un género autónomo, 
centrado en la captación de la luz, la atmósfera y la identidad del territorio. 

La tercera planta del museo, dedicada al legado de Goya, 
integra estas obras dentro del recorrido por la pintura española de los siglos XIX y XX. 
 

Museo Goya_Unceta, Pradilla, Barbasán



 En la tercera planta del Museo Goya, dedicada al legado de Goya
destacan las obras de tres grandes pintores aragoneses
 de finales del siglo XIX y comienzos del XX: 
Marcelino de Unceta, Francisco Pradilla y Mariano Barbasán
Su presencia muestra cómo la huella de Goya 
continuó influyendo en generaciones posteriores.

Marcelino de Unceta
Especialista en pintura histórica, escenas militares y temas taurinos.
En el museo sobresale Dux de Venecia
una obra de gran riqueza cromática y detallismo, 
representativa de su interés por la historia y el ceremonial.

Francisco Pradilla
Uno de los grandes maestros de la pintura española del siglo XIX
y director del Museo Nacional del Prado.
El Museo Goya expone Nieblas de primavera
un paisaje de delicada atmósfera 
donde la luz y los efectos ambientales son protagonistas. 

Mariano Barbasán
Reconocido por sus paisajes y escenas rurales de gran luminosidad, 
influido por su estancia en Italia.
Entre las piezas del museo destaca Pastoras en el monte,
 una escena campestre que combina 
naturalismo, serenidad y un tratamiento magistral de la luz. 

Estas tres obras ayudan a comprender
 la evolución de la pintura aragonesa tras Goya: 
desde el historicismo de Unceta, 
pasando por el paisajismo lírico de Pradilla,
 hasta el naturalismo luminoso de Barbasán, 
mostrando la diversidad artística 
que floreció en Aragón durante el cambio de siglo. 

Museo Goya_Modernismo y Regionalismo





 En la colección del Museo Goya 
puede apreciarse la evolución de la pintura española desde el siglo XIX
 hasta las primeras décadas del XX, 
con obras representativas del Modernismo y el Regionalismo
dos corrientes que, aunque contemporáneas, 
respondieron a sensibilidades distintas.

El Modernismo introdujo una renovación estética
inspirada en las corrientes europeas de fin de siglo. 
Se caracteriza por el gusto por las líneas sinuosas, 
la elegancia decorativa, el simbolismo 
y una cuidada atención al color y a la atmósfera.
 
En el museo, esta sensibilidad puede apreciarse
 en algunas obras de Marceliano Santa María o Joaquín Sorolla
donde la luminosidad y el tratamiento de la figura 
anuncian la modernidad pictórica del cambio de siglo.

Frente a ello, el Regionalismo reivindicó las costumbres, 
paisajes, indumentarias y tradiciones propias de cada territorio
como expresión de la identidad cultural española. 

En la colección destacan obras de 
Francisco Pradilla, José Benlliure o Mariano Barbasán,
 que representan escenas populares, ambientes rurales y tipos humanos 
con un marcado interés etnográfico y un sólido realismo.

La presencia de estas tendencias en el Museo Goya 
permite comprender cómo, mientras unos artistas 
buscaban la renovación formal y el refinamiento estético, 
otros encontraban inspiración en las raíces y tradiciones locales. 
Ambas corrientes enriquecen el recorrido por la colección 
y muestran la diversidad de caminos 
que siguió la pintura española en torno a 1900.

Museo Goya_ Benjamín Palencia



 La obra de Benjamín Palencia presente en el Museo Goya es:
El almiar de Villafranca de la Sierra (Ávila), 1946
Esta pintura representa una era del pueblo abulense de Villafranca de la Sierra,
 donde Palencia pasaba largas temporadas pintando el paisaje castellano. 
La escena muestra a varios campesinos 
levantando un almiar con la paja sobrante de la trilla. 
Las figuras se funden con los tonos dorados y ocres del campo,
 mientras las montañas del fondo enmarcan la composición.

Esta pintura forma parte de la sección dedicada al legado de Goya
que reúne artistas de los siglos XIX y XX 
cuya obra dialoga con la modernidad iniciada por el maestro aragonés.

Museo Goya_Escuela de Madrid





 La Escuela de Madrid está representada en el Museo Goya
 mediante un conjunto de obras 
que ilustran una de las corrientes más significativas 
de la pintura española de la segunda mitad del siglo XX.
 No fue un movimiento organizado con un manifiesto común, 
sino un grupo de artistas que, desde Madrid, 
compartieron una concepción humanista de la pintura, 
basada en la observación directa de la realidad, 
la libertad creativa y el rechazo 
tanto del academicismo como de la abstracción más radical.

Entre los autores presentes en la colección destacan
  Benjamín Palencia, Álvaro Delgado, Agustín Redondela
José Caballero y Eduardo Vicente.

Las pinturas de Benjamín Palencia reflejan una profunda renovación del paisaje español. 
A través de una pincelada libre, una intensa luminosidad y una simplificación de las formas,
el artista transforma la naturaleza castellana en una visión poética y moderna, 
convirtiéndose en uno de los principales referentes de la Escuela de Madrid.

En la obra de Álvaro Delgado
predomina una figuración sobria y expresiva.
Sus retratos y composiciones humanas
destacan por el equilibrio entre el dibujo y el color,
así como por una intensa dimensión psicológica
que conecta con la tradición del retrato español.

Agustín Redondela aporta una pintura intimista,
caracterizada por atmósferas silenciosas y una delicada sensibilidad cromática.
Sus paisajes y escenas urbanas revelan una mirada serena hacia la realidad cotidiana.

La producción de José Caballero combina la influencia inicial del surrealismo
con una evolución hacia un lenguaje muy personal,
en el que el dibujo, el simbolismo y la experimentación formal
conviven con referencias a la tradición artística española.

Por su parte, Eduardo Vicent
representa la vertiente más narrativa de la Escuela de Madrid.
Sus escenas urbanas, personajes populares y rincones de la capital 
un valioso testimonio de la vida cotidiana española de mediados del siglo XX,
resuelto con una pincelada espontánea y una gran sensibilidad hacia la figura humana.

En conjunto, estas obras muestran cómo
 la Escuela de Madrid supo renovar la pintura figurativa española 
manteniendo vivo el legado de Goya:
 una pintura centrada en el ser humano, la observación de la realidad 
y la capacidad expresiva del color y la luz.

Museo Goya_ Guayasamín y Camón Aznar




 La presencia de Oswaldo Guayasamín en el Museo Goya 
permite establecer un interesante diálogo
 con la figura de José Camón Aznar,
 cuyo legado dio origen a la colección del museo.
  Francisco de Goya constituye el eje central del recorrido, 
y las obras de Guayasamín muestran cómo su influencia alcanzó 
también a grandes artistas iberoamericanos del siglo XX.

Guayasamín desarrolló un lenguaje pictórico de enorme fuerza expresiva,
 caracterizado por figuras de manos desmesuradas, 
rostros angustiados y una intensa carga emocional. 

Sus series más conocidas, 
La Edad de la Ira y La Ternura
denuncian la violencia, la injusticia y el sufrimiento humano, 
al tiempo que reivindican la dignidad, la solidaridad y el amor. 
Su pintura, de colores sobrios y formas monumentales, 
conmueve por su capacidad para transmitir sentimientos universales.

Contemplar a Guayasamín tras recorrer la obra gráfica de Goya 
invita a descubrir un mismo compromiso ético:
 ambos artistas utilizaron el arte 
para denunciar la violencia y el sufrimiento humano. 
Si Goya lo hizo en series como Los Desastres de la Guerra
Guayasamín lo expresó desde la realidad latinoamericana del siglo XX, 
convirtiendo el dolor y la esperanza 
en un lenguaje plástico de alcance universal.
 

Formulario de contacto

Nombre

Correo electrónico *

Mensaje *