Blog Finalista Premios Aragón en la Red 2014

viernes, 10 de diciembre de 2021

Museo Goya_ Benjamín Palencia



 La obra de Benjamín Palencia presente en el Museo Goya es:
El almiar de Villafranca de la Sierra (Ávila), 1946
Esta pintura representa una era del pueblo abulense de Villafranca de la Sierra,
 donde Palencia pasaba largas temporadas pintando el paisaje castellano. 
La escena muestra a varios campesinos 
levantando un almiar con la paja sobrante de la trilla. 
Las figuras se funden con los tonos dorados y ocres del campo,
 mientras las montañas del fondo enmarcan la composición.

Esta pintura forma parte de la sección dedicada al legado de Goya
que reúne artistas de los siglos XIX y XX 
cuya obra dialoga con la modernidad iniciada por el maestro aragonés.

Museo Goya_Escuela de Madrid





 La Escuela de Madrid está representada en el Museo Goya
 mediante un conjunto de obras 
que ilustran una de las corrientes más significativas 
de la pintura española de la segunda mitad del siglo XX.
 No fue un movimiento organizado con un manifiesto común, 
sino un grupo de artistas que, desde Madrid, 
compartieron una concepción humanista de la pintura, 
basada en la observación directa de la realidad, 
la libertad creativa y el rechazo 
tanto del academicismo como de la abstracción más radical.

Entre los autores presentes en la colección destacan
  Benjamín Palencia, Álvaro Delgado, Agustín Redondela
José Caballero y Eduardo Vicente.

Las pinturas de Benjamín Palencia reflejan una profunda renovación del paisaje español. 
A través de una pincelada libre, una intensa luminosidad y una simplificación de las formas,
el artista transforma la naturaleza castellana en una visión poética y moderna, 
convirtiéndose en uno de los principales referentes de la Escuela de Madrid.

En la obra de Álvaro Delgado
predomina una figuración sobria y expresiva.
Sus retratos y composiciones humanas
destacan por el equilibrio entre el dibujo y el color,
así como por una intensa dimensión psicológica
que conecta con la tradición del retrato español.

Agustín Redondela aporta una pintura intimista,
caracterizada por atmósferas silenciosas y una delicada sensibilidad cromática.
Sus paisajes y escenas urbanas revelan una mirada serena hacia la realidad cotidiana.

La producción de José Caballero combina la influencia inicial del surrealismo
con una evolución hacia un lenguaje muy personal,
en el que el dibujo, el simbolismo y la experimentación formal
conviven con referencias a la tradición artística española.

Por su parte, Eduardo Vicent
representa la vertiente más narrativa de la Escuela de Madrid.
Sus escenas urbanas, personajes populares y rincones de la capital 
un valioso testimonio de la vida cotidiana española de mediados del siglo XX,
resuelto con una pincelada espontánea y una gran sensibilidad hacia la figura humana.

En conjunto, estas obras muestran cómo
 la Escuela de Madrid supo renovar la pintura figurativa española 
manteniendo vivo el legado de Goya:
 una pintura centrada en el ser humano, la observación de la realidad 
y la capacidad expresiva del color y la luz.

Museo Goya_ Guayasamín y Camón Aznar




 La presencia de Oswaldo Guayasamín en el Museo Goya 
permite establecer un interesante diálogo
 con la figura de José Camón Aznar,
 cuyo legado dio origen a la colección del museo.
  Francisco de Goya constituye el eje central del recorrido, 
y las obras de Guayasamín muestran cómo su influencia alcanzó 
también a grandes artistas iberoamericanos del siglo XX.

Guayasamín desarrolló un lenguaje pictórico de enorme fuerza expresiva,
 caracterizado por figuras de manos desmesuradas, 
rostros angustiados y una intensa carga emocional. 

Sus series más conocidas, 
La Edad de la Ira y La Ternura
denuncian la violencia, la injusticia y el sufrimiento humano, 
al tiempo que reivindican la dignidad, la solidaridad y el amor. 
Su pintura, de colores sobrios y formas monumentales, 
conmueve por su capacidad para transmitir sentimientos universales.

Contemplar a Guayasamín tras recorrer la obra gráfica de Goya 
invita a descubrir un mismo compromiso ético:
 ambos artistas utilizaron el arte 
para denunciar la violencia y el sufrimiento humano. 
Si Goya lo hizo en series como Los Desastres de la Guerra
Guayasamín lo expresó desde la realidad latinoamericana del siglo XX, 
convirtiendo el dolor y la esperanza 
en un lenguaje plástico de alcance universal.
 

Museo Goya_Beulas, Duce Vaquero










 

José Beulas

Beulas es uno de los grandes paisajistas españoles del siglo XX.
Sus obras muestran una interpretación muy personal del paisaje del Alto Aragón, 
con composiciones sobrias, amplios horizontes 
y una extraordinaria sensibilidad hacia la luz y el espacio. 
Su pintura supone un puente 
entre la tradición paisajística y una visión contemporánea de la naturaleza.

Duce Vaquero

Duce Vaquero forma parte de la colección del museo 
como representante de la creación artística aragonesa del siglo XX. 
Su obra destaca por un lenguaje plástico personal, 
con interés por la figura, la composición y el color, 
reflejando la evolución de la pintura aragonesa en la segunda mitad del siglo pasado.


Museo Goya_Serrano, Condoy, Gargallo









 Los tres grandes escultores aragoneses del siglo XX 
ocupan un lugar destacado
 por la influencia que ejercieron en la renovación de la escultura española
 y por su proyección internacional.

Pablo Serrano
Pionero de la escultura contemporánea española, 
desarrolló un lenguaje expresionista y profundamente humanista.
En el Museo Goya está representado como parte del legado artístico aragonés 
que prolonga el espíritu innovador de Goya hacia el siglo XX.
Sus obras exploran la figura humana, el espacio y la materia con gran fuerza plástica.

Honorio García Condoy
Conocido habitualmente como García Condoy
evolucionó desde un clasicismo inicial hacia formas más modernas y sintéticas,
influido por las vanguardias europeas. 
Su producción se caracteriza por la sobriedad formal 
y la sensibilidad hacia la figura humana.
El Museo Goya lo presenta junto a Serrano y Gargallo
como uno de los referentes de la escultura aragonesa del siglo XX. 

Pablo Gargallo
Es uno de los grandes innovadores de la escultura moderna
gracias a su revolucionario uso del vacío y de las planchas metálicas.
Entre las piezas más emblemáticas expuestas en el Museo Goya 
figura El joven de la margarita (1927), 
un bronce que resume la elegancia y la síntesis formal características del artista.

 Los tres escultores muestran cómo 
el legado creativo de Goya se prolongó en Aragón durante el siglo XX: 
Gargallo revolucionó el volumen, 
García Condoy aportó un clasicismo renovado 
y Serrano llevó la escultura española hacia la plena modernidad.

Museo Goya_ Marín Bosqued


 Luis Marín Bosqued (1909–1987) 
fue uno de los pintores aragoneses más destacados del siglo XX. 
Nacido en Aguarón (Zaragoza),
 la Guerra Civil marcó decisivamente su vida: 
tras el conflicto se exilió primero a Francia y después a México, 
donde desarrolló una intensa carrera como pintor,
 profesor del Instituto Nacional de Bellas Artes, escritor y crítico de arte.
 Allí coincidió con numerosos intelectuales españoles exiliados
 y mantuvo amistad con figuras como 
Pablo Picasso, Octavio Paz y Rafael Alberti.

 Su pintura destaca por:
Un sólido dominio del dibujo académico.
Retratos de gran fuerza psicológica.
Bodegones de composición refinada.
Escenas de la vida mexicana y retratos de indígenas durante su exilio.
Un uso expresivo del color y una pincelada firme 
que combina realismo con una sensibilidad muy personal. 

Museo Goya_ restos de época de Augusto




 Bajo el Palacio de los Pardo, actual sede del Museo Goya,
 se conservan vestigios de la antigua Caesaraugusta,
 la colonia romana fundada por el emperador Augusto entre los años 15 y 14 a. C. 

Estos restos fueron descubiertos durante las obras de rehabilitación del edificio 
y se decidieron conservar in situ, 
permitiendo que el museo muestre no solo obras de arte, 
sino también una parte de la historia más antigua de Zaragoza.

Los restos corresponden a estructuras arquitectónicas 
integradas en la trama urbana de la ciudad romana.
 Aunque su entidad es modesta 
en comparación con los grandes conjuntos arqueológicos de la Ruta de Caesaraugusta, 
constituyen un valioso testimonio 
de la ocupación continuada de este solar desde la fundación de la colonia.

 Sus muros y cimentaciones permiten comprender
 cómo se organizaban las edificaciones romanas
 y cómo, a lo largo de casi dos mil años, 
sobre ellas se fueron levantando nuevos edificios 
hasta llegar al palacio renacentista que hoy alberga el museo.


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