Este tapiz forma parte de la serie dedicada a la Historia de San Juan Bautista,
tejida en un taller de Bruselas a comienzos del siglo XVI.
En el centro aparece Jesucristo recibiendo el bautismo
de manos de San Juan Bautista en las aguas del río Jordán.
Sobre ellos se abre el cielo y desciende la paloma del Espíritu Santo,
mientras Dios Padre se manifiesta desde lo alto,
representando la revelación de la Trinidad.
El paisaje fluvial está tratado con gran naturalismo,
con reflejos y transparencias en el agua,
uno de los aspectos más admirados del tapiz.
Las figuras visten ropas contemporáneas al siglo XVI,
una práctica habitual de los tapiceros flamencos,
que trasladaban las escenas bíblicas al mundo de su época.
Alrededor de la escena central
se desarrollan otros episodios relacionados con San Juan Bautista,
siguiendo una narración continua.
La rica cenefa o bordura presenta elementos vegetales,
arquitectónicos y decorativos propios del Renacimiento.


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