Bajo el altar mayor, en una urna romana con cubierta medieval,
reposan los restos de Santa Engracia y de San Lupercio.
San Lupercio fue uno de los dieciocho mártires de Zaragoza,
ejecutados durante las persecuciones romanas a comienzos del siglo IV.
La tradición lo presenta como hermano de San Marcial.
Sus reliquias se veneran en la cripta
junto con las de otros santos mártires zaragozanos.
El lugar ocupa parte del subsuelo del antiguo monasterio
y conserva elementos romanos y paleocristianos.



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