Este tapiz flamenco del siglo XVI
representa el episodio narrado en Jueces 8, 22-23.
Tras derrotar a los madianitas,
los israelitas ofrecen a Gedeón el gobierno hereditario sobre Israel,
pero él rechaza convertirse en rey y responde:
«No os gobernaré yo, ni tampoco mi hijo; el Señor os gobernará».
Gedeón aparece rodeado por los ancianos y jefes del pueblo,
que le presentan la corona como símbolo del poder real.
Su gesto de rechazo subraya la idea bíblica
de que la soberanía pertenece únicamente a Dios.
La composición se desarrolla en un marco arquitectónico renacentista,
con abundantes personajes y ricos vestidos propios de los tapices bruselenses.
que le presentan la corona como símbolo del poder real.
Su gesto de rechazo subraya la idea bíblica
de que la soberanía pertenece únicamente a Dios.
La composición se desarrolla en un marco arquitectónico renacentista,
con abundantes personajes y ricos vestidos propios de los tapices bruselenses.
La obra exalta las virtudes de la humildad
y de la obediencia a Dios frente a la ambición política.
Era una enseñanza moral muy apreciada
en la Europa del Renacimiento y la Contrarreforma.


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