La capilla de San Bernardo de Claraval
es una de las joyas del Renacimiento español
y uno de los espacios más sobresalientes de la catedral.
Fue mandada construir por el arzobispo Hernando de Aragón,
nieto de Fernando el Católico y monje cisterciense, entre 1549 y 1557,
como capilla funeraria para él y para su madre, Ana de Gurrea.
El diseño se atribuye al maestro francés Charles de Mendibe,
responsable también de otras ampliaciones de la catedral.
Está realizada casi íntegramente en alabastro,
lo que le proporciona una luminosidad excepcional.
Es considerada uno de los conjuntos escultóricos
más importantes del Renacimiento aragonés.
El magnífico retablo, obra de Pedro de Moreto, presenta:
Escenas de la vida de Cristo.
La aparición de la Virgen a san Bernardo, tema central de la capilla.
La representación de la Santísima Trinidad.
Figuras de arzobispos pertenecientes a la Casa Real de Aragón
y de los monarcas con los que estaban emparentados.
La capilla alberga tres grandes conjuntos:
Sepulcro de Hernando de Aragón, situado a la derecha.
Sepulcro de Ana de Gurrea, a la izquierda.
Retablo central, que completa la composición a modo de tríptico.
Escenas de la vida de Cristo.
La aparición de la Virgen a san Bernardo, tema central de la capilla.
La representación de la Santísima Trinidad.
Figuras de arzobispos pertenecientes a la Casa Real de Aragón
y de los monarcas con los que estaban emparentados.
La capilla alberga tres grandes conjuntos:
Sepulcro de Hernando de Aragón, situado a la derecha.
Sepulcro de Ana de Gurrea, a la izquierda.
Retablo central, que completa la composición a modo de tríptico.





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